Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Pocas motos en Lisboa

Atravesé Portugal sin verme con ninguna moto en el camino. Solo al acercarme a Lisboa empecé a ver moteros por las calles de la ciudad. Si comparamos con las ciudades que más conozco como Madrid, Valencia, Barcelona, Donosti o Bilbao, muchas menos. 

Pero una vez que recorres las calles de la capital lisboeta con tu burra empiezas a entenderlo. El asfalto es malísimo. Gran cantidad de calles empedradas, con suelos levantados, muchos baches. Y si a eso añades los railes de los tranvías, autenticas trampas, y algunos conductores menos amables de lo habitual, y la cantidad de dinero que han ahorrado en señales informativas, enseguida deduces que la concentración debe ser permanentemente máxima.



Tampoco destacan por suficientes aparcamientos señalados para motos, pero dicho todo esto, y a pesar de todo, tiene su encanto. En la foto los que conozcan mi burra, pueden verla aparcada.