Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 9 de septiembre de 2014

El espectáculo del Alarde de Hondarribia me parece una bronca aldeana por un desfile de disfraces, pero ...

Es lamentable que una pelea ridícula como ésta dure tantos años y los partidos sean incapaces de canalizarla como se ha hecho con otros múltiples actos que se han actualizado a una realidad donde la igualdad de derechos sea el origen de cualquier actividad.