Una democracia con pobreza no es una democracia. Solo es una democracia cuando todos tienen un mínimo económico.
Si existen 40 millones de pobres, como en EE UU, entonces ese país no es rico.
Un impuesto a los supermillonarios es algo básico.

viernes, 12 de septiembre de 2014

De aquellos polvos arrogantes, estos lodos rebeldes

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Conviene recordar que los problemas políticos con Cataluña se agravaron de forma casi irreversible cuando el Constitucional rechazó la definición de Cataluña como ‘nación’ y anuló artículos relevantes del Estatut. El TC se colocó por encima de la soberanía popular expresada democráticamente. La lectura política que se extendió en Cataluña, con razón, fue que si el Estatut no encajaba en la Constitución tampoco tenía cabida en la Carta Magna la voluntad de los catalanes expresada en referéndum.

No hay más solución que volver al origen del problema, restablecer la primacía y la vigencia de la voluntad popular, permitiendo que se exprese a través del voto. Quienes no están conformes con la consulta popular del 9-N, deberían proponer alguna alternativa para que sea sometida a referéndum en Cataluña, bien sea la reforma de la Constitución bien una nueva propuesta de autogobierno. Lo que es irresponsable es negar el problema.

X. Gurru en El Correo de hoy