¿A quien no le ha pasado?
Ir por la carretera que te manda Google Maps,
ver tú que está cerrada en obras,
pero, como no le consta, erre que erre,
que vayas por ahí.
O una ruta que te lleva a un punto alto
por carreteras secundarias,
o caminos "medio privados,
o que de repente, desaparece el asfalto,
y se convierte en un camino "de cabras".
Así, para estos últimos casos,
la señal que encontre en un alto
cercano a los Picos de Europa,
sería bien recibida en muchos otros lugares.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..
