"La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen,
para provecho de gentes que sí se conocen pero que no se masacran". (P. Valéry)

miércoles, 22 de junio de 2022

La próstata, Putín y yo.

 Los exámenes de próstata son uno de los refinados placeres que la vida reserva a quienes hemos pasado de los cincuenta. ¡Alguna ventaja tiene que tener llegar a viejo! El paciente se descubre frágil e insignificante cuando se agacha mirando a una pared llena de diplomas y se abandona en manos del médico, que encima a veces da conversación y va narrando el partido a medida que avanza por la medular. «Un poco grande», dice y uno no sabe si sentir orgullo o ir poniendo ya la esquela, tal es la turbación.

Y una vez superada esa fase tan "humillante", me imagino en la consulta del urólogo a otra gente que conozco, aunque sea por los informativos o por la tele.

Por ejemplo. imaginaros al emperador Vladímir, neozar de todas las Rusias, agachado y con el culo en pompa mientras un médico seguramente tembloroso le palpa la próstata por detrás. Tiene que ser un mal trago para Putin, cazador siberiano de machete y taparrabos, asumir la humillación de saberse humano, viejo, débil y mortal.