No resulta especialmente edificante el modo en que se está desarrollando la fase final de la oferta de compra del Sabadell por el BBVA.
Algún observador no informado -como yo- podría concluir que asistimos a un pulso de intereses particulares defendidos desde ámbitos públicos.
Por ejemplo, que la postura del Sabadell cuenta con el respaldo del Gobierno del Estado por intereses políticos y la del BBVA con la de la Comisión Europea por su deseo de concentración bancaria.
Ni uno ni otro caso se están enfocando correctamente mientras la retórica siga soslayando al criterio técnico y al auténtico interés general.
Ejemplo evidente de la necesidad de votar en las elecciones.
De construir una alternativa progresista fuerte en el Estado,
que mantenga al PSOE en el lado correcto de todas estas historias.
Sí a la expropiación a los grandes tenedores de pisos en alquiler.
