Comienza septiembre, comienza el curso político, y en Euskadi, el mes promete aclararnos importantes dudas que todavía al día de hoy permanecen entre todos nosotros.
La necesidad de un importante golpe de timón en la política vasca nadie la pone en duda, aunque no todos entandamos lo mismo ni pensemos si ha de ser a babor o a estribor.
Yo, aquí, en mi blog, os presento mí opinión sobre toda esta historia:
Tal como dijo Iñaki Anasagasti ayer, “con quien cree que matar a un ser humano es un hecho propio del conflicto no se puede llegar a acuerdos nunca en nada”. Por lo tanto, en mi opinión, aceptar su voto envenenado por un grupo que nunca ha condenado la violencia y concedido como quien alimenta un perro sarnoso, y con el único objetivo de que sobreviva mientras le interese, no me parece ni de recibo ni como para contarlo a favor de una propuesta, discutible pero impecablemente democrática, como la que plantea el Lehendakari.
Priorizar las opiniones de los votantes sobre las de los militantes. Algo a trabajar por todos los grupos políticos en general, evitando rodearse en sus reuniones decisorias casi exclusivamente de asesores y responsables que aplaudan permanentemente sus decisiones sin cuestionarlas o tal como decía Pello Salaburu en su artículo titulado “Sin novedad en el frente” (El Correo 9/08/2008) “rodeándose de personas que jamás ponen en tela de juicio sus actuaciones, y que ven mantos de armiño allí donde los demás no vemos más que la nada.
(...mañana más...)
Contra el odio. Contra el machismo. Contra el negacionismo climático y contra los privilegios de las élites.
Ocurrió en Brasil. Acaba de ocurrir en EEUU. Y ocurrirá pronto en España.
La ola ultra a la que pretenden subirse Feijóo y Abascal ya no crece: se desmorona.
Colaboremos en ello. Vota antifascismo. Vota progreso.