Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 12 de junio de 2010

Y nosotros quejándonos porque los peperos en nuestro parlamento hacían trampas

¿Se acuerdan cuando las cámaras del parlamento vasco "pillaron" in fraganti a un ilustre parlamentario, del PP, hoy con "patadón" a Bruselas, votando "disimuladamente" en nombre de su compañero de escaño ausente?

Pues, en comparación, una broma si lo comparamos con los compañeros rusos.

Y es que en este mundo, todo es relativo. Vean. Vean.