Una democracia con pobreza no es una democracia. Solo es una democracia cuando todos tienen un mínimo económico.
Si existen 40 millones de pobres, como en EE UU, entonces ese país no es rico.
Un impuesto a los supermillonarios es algo básico.

martes, 22 de febrero de 2011

Internet y los dictadores. Ahora toca Libia.

La ola de cambio que estamos observando en los países islámicos tan solo hace unas semanas eran impensables. A los acontecimientos recientemente vividos en Túnez y en Egipto se suman estos días Libia y Bahréim. Del primero no sabemos si su histórico dictador, con más de cuatro décadas en el poder, sigue en el país o ya ha huido. El otro, el del golfo pérsico se ha visto obligado a suspender todo un acontecimiento mundial como es una carrera de Formula 1. Todos estos increíbles titulares de periódico se acumulan y amontonan en las primeras páginas de los informativos. 

Y en todos ellos hay un protagonismo impensable hace unos años: internet y sus redes sociales. Sin duda, un instrumento que en este tipo de conflictos sirve de ayuda inestimable para lo mas humildes y es el primer objetivo, junto a los tradicionales medios de comunicación, a enmudecer por parte de los dictadores. 

La larga marcha hacia la inevitable Libertad de estos países ha pegado un insólito acelerón y nada ni nadie impedirá que sus respectivos pueblos expulsen a estos estereotipos caducos de seres malignos y dictadores desfasados.