¿Por qué se oculta información y no se publican con suficiente transparencia los datos relacionados con la evolución del uso del euskara?
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.

martes, 15 de febrero de 2011

Comentarios a los cinco invitados del "Grupo de Contacto"

Leído ayer en deia.com. La negrita es mía:

Este "Grupo Internacional de Contacto" se propone, en base al "mandato"
(¡Ya están confundiendo deseos con realidades!) que considera que le han dado (Como no sean los ilegalizados), alentar las medidas que generen confianza (¿Han solicitado a ETA que se disuelva y yo no me he enterado?), como "la superación de las medidas especiales que restringen la actividad política" (Mientras exista ETA la Ley de Partidos se ha demostrado útil) y la adaptación de la política penitenciaria "a la nueva situación política transformada" (Matar a la suegra o a un coronel tiene el mismo tratamiento legal).
Asimismo, desarrollará una labor de "animar y asistir a los partidos (no necesitamos ánimos, sino noticias que hablen de "disolución sin condiciones"), en la medida en que sea requerido (por mí pueden esperar sentados), con la preparación y desarrollo de una agenda para el diálogo político" (El dialogo político democrático desde hace treinta años lo hacemos en el parlamento vasco, no en la primera mesa que se le ocurra a un grupo de "voluntarios"). También "alentará, facilitará y posibilitará, en la medida en que sean requeridos por los partidos (Insisto, no gracias), el diálogo y la negociación multipartita, sin condiciones (¿Pero qué es eso de sin condiciones? Las condiciones están puestas: Constitución y Estatuto) y sin un resultado predefinido (¡Que no estamos en una situación pre-constitucional, que no se enteran!), sujeta a los Principios Mitchell" (¿Principios qué?). 
Y por cierto, ¿quién les paga a estos señores?