Me cuesta creer que los cuerpos y fuerzas de seguridad no se coordinen lo suficiente
como para anular con contundencia cualquier amago de terrorismo y salvajada de principiantes.
Sería especialmente insultante si los salvajes cachorros vuelven a conseguir crear
una sensación de miedo e inseguridad colectiva,
algo que sin duda solo favorece, no olvidemos, a la extrema derecha de PP/VOX

miércoles, 29 de marzo de 2017

El Susanato se cree que es posible recuperar los esplendores de la España de 1992

www.eldiario.es/zonacritica/Susana-Diaz-regreso-Espana

Como si de un Fernando VII redivivo se tratase, hemos sido testigos de la peripecia que ha convertido a Susana Díaz, presidenta de Andalucía, en candidata al gobierno de España por el PSOE, si así se decidiera en primarias. De sus dudas o tiempos medidos, de las voces que corrían pregonando su advenimiento, de la entronización el domingo en Madrid haciendo gala de antiguas glorias del partido y de la unidad del aparato. Por fin, la deseada, se decidió, y la sala y la prensa oficial estalló en júbilo. 
Y, sin embargo, cuesta entender dónde se encuentra el carisma de la política andaluza. Ni por su gestión, ni por los votos menguantes, ni por la enjundia de su discurso. 
Susana Díaz es, sin duda, la imagen que la derecha y todo el establishment tienen de lo que debe ser el socialismo del siglo XXI. Conservadora, católica y sentimental, y colaboradora con el sistema por muchas que sean sus injusticias. El mal menor, el eterno mal menor que ha hundido a la socialdemocracia en toda Europa.