Pero, mírenlo de otra manera. He incluso les saldrá una moderada sonrisa. De 350 cargos electos que ocupaban sus escaños el 23-F de 1981, sólo tres permanecieron en su sitio y no obedecieron la orden del cuerpo a tierra. De los 350 cargos electos que había en la votación del miércoles pasado, sólo dos se cayeron al suelo. Y se levantaron enseguida para votar de pie esperando a que los ujieres les trajeran unas sillas de repuesto. Algo hemos avanzado. ¿Eh?
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..