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sábado, 7 de abril de 2018

Las cosas no son lo que parecen pero aparecen como lo que son en lo que parecen.

Las cosas no son lo que parecen
pero aparecen como lo que son
en lo que parecen
y por lo tanto
nos tenemos que fijar en lo que parecen
no vaya a ser que nos despistemos 
acerca de lo que son.
Y esto parece (Lo de Cifuentes)
que no está bien.
(Angel Gabilondo)

Gobierno de concentración, acuerdos políticos con consulta e indulto.

Hay un medio para salir del estéril día de la marmota, un medio al alcance de la política constitucionalista que es mayoritaria. 

Suena improbable, porque "el nivel de la política española actual es el del máster de Cifuentes y poco más, pero es posible a condición de que se junten una comprensión esclarecida del problema y dosis considerables de liderazgo" (Ruiz Soroa). 

Tres propuestas progresivas que deberían ponerse en práctica según se vayan aplicando las anteriores: 

Gobierno de concentración. Es difícil salir de esta situación con un gobierno de parte, por muy democrático que sea. Una situación excepcional requiere gobiernos excepcionales.

Acuerdo político que pueda ser aprobado por más de 2/3 de la ciudadanía catalana de hoy. Sin duda pasaría por un retoque constitucional y un nuevo estatuto catalán. Ambos dos requieren de sus respectivas consultas. tanto a nivel de España como exclusivamente catalán.

- Encauzada la situación, el indulto, que no la amnistía, por todas las incompetencias y chulerías acometidas por ambas partes debería de llevar a que no haya políticos presos ni huidos por todo lo acontecido.

jueves, 5 de abril de 2018

Cifuentes, cadáver político con metamorfosis concluida.

A la presidenta del PP madrileño ya no le queda reputación que defender, porque ha mentido de forma reiterada, con caracter chulesco y y despreciativo, sobre su nivel académico en un caso evidente de trato de favor en una universidad pública.

Y como dice Iñigo Sáenz de Ugarte, Cristina Cifuentes ha concluido su metamorfosis en Esperanza Aguirre en un tiempo récord. 

miércoles, 4 de abril de 2018

Si Cristina Cifuentes quiere empezar a recuperar su credibilidad lo tiene muy fácil


Si Cristina Cifuentes quiere empezar a recuperar su credibilidad perdida hay algo que no debería hacer al dar explicaciones ante la Asamblea madrileña: escudarse detrás de la Universidad Rey Juan Carlos. Por mucha culpa que la institución pueda o no tener, sólo a ella le corresponden las explicaciones políticas

Le basta con presentar el registro de entrada del depósito de dicho trabajo en el departamento responsable del título, así como los registros de salida tanto del nombramiento de los miembros del tribunal, como de la convocatoria del acto público de defensa del trabajo.

En la universidad pública española no se obtienen títulos “yendo a clase cuando podía”, ni las notas las ponen los profesores “llegando a acuerdos informales” con los estudiantes. Cuando Cristina Cifuentes alega eso para explicar las peculiaridades de su caso se equivoca de país y se equivoca de universidades.

martes, 3 de abril de 2018

El PNV debería abrir una reflexión.

elpais.com/.../opinión
La responsabilidad que el representante de Junts per Catalunya, Eduard Pujol, trató de endosar al PNV en el Aberri Eguna para que condicione su apoyo a los Presupuestos del Gobierno de Rajoy al levantamiento del artículo 155 de la Constitución en Cataluña ha causado perplejidad en Euskadi, incluidas las filas nacionalistas, porque el problema es más bien el inverso. 

Si el independentismo se pone de acuerdo y forma Gobierno, desaparecería la intervención del Estado en Cataluña, según la promesa pública que Rajoy hizo al PNV al pedir su apoyo a los Presupuestos.

Pero, más allá de los Presupuestos, la prolongación del conflicto en Cataluña preocupa al PNV en extremo porque ha generado en España un cambio social y político importante y ha despertado al nacionalismo español. 

Las encuestas coinciden en el alza de Ciudadanos, convertido en enemigo político del nacionalismo sin distinciones y partidario de la recentralización del Estado. Es un reflejo de que los excesos del nacionalismo catalán han enemistado a amplios sectores de la opinión española no sólo con el independentismo sino con el nacionalismo, en general. También en Europa, aunque Rajoy tampoco sale limpio. 

El PNV, consciente de ello, debería abrir una reflexión.


lunes, 2 de abril de 2018

Medio año del 1-O y Merkel en medio de la tormenta.

elperiodico.com/es/politica//
medio-ano-del-referendum-
que-lo-cambio-todo
Ayer se cumplió medio año del 1-O, el referéndum que sacudió Catalunya. Aquella votación provocó un 'tsunami' que alteró por completo el tablero catalán. Seis meses después Carles Puigdemont Oriol Junqueras, 'president' y 'vicepresident' entonces, están en la cárcel, igual que la mitad de su Govern destituido por la aplicación del artículo 155. Y, tres meses y medio después de las elecciones del 21-D, sigue sin haber nuevo ejecutivo y crece la amenaza de la repetición electoral.

El independentismo ha intentado mantener viva la llama del 1-O, tratando de investir a distancia primero a Puigdemont, luego a otro candidato que no podía acudir al Parlament por estar en prisión (Sànchez) e intentando acelerar la investidura de Turull antes de que Llarena lo volviera a mandar a la cárcel. 

Pero el objetivo era, más que el Govern efectivo que no ha parado de pedirle ERC, que la cuestión catalana no cayera en olvido en la escena internacional. La marcha de Anna Gabriel y Rovira a Suiza, de Clara Ponsatí a EscociaMeritxell Serret, Toni Comín y Lluis Puig a Bruselas no lograron el efecto que ha tenido la detención en Alemania del 'president' cesado .

Si Angela Merkel no quería entrar directamente en la cuestión catalana, ahora parece obvio que la han metido de lleno en el asunto.

Es urgente desinflar el soufflé, que haya un gobierno para todos los catalanes y se abra un periodo de dialogo y negociación desde la ley.

Las lagunas del caso Cifuentes


domingo, 1 de abril de 2018

Un Aberri Eguna muy extraño

Un Aberri Eguna muy extraño
Siempre se ha reconocido en la intimidad que la carrera emprendida por Artur Mas a la cabeza del independentismo catalán les resultaba simpática a los del PNV. 

Elevada la tensión periférica sin coste alguno para el nacionalismo vasco, éste podía mostrar su solidaridad formal hacia la ‘vía catalana’, porque el absoluto bloqueo de las relaciones entre la Generalitat y el Gobierno Rajoy permitía a los gobernantes de Euskadi explotar en exclusiva el diálogo con Madrid.

Pero hasta esa ventaja relativa amenaza con venirse abajo, porque Puigdemont y la CUP, con la intermitente complicidad de ERC, están llevando las cosas demasiado lejos. 

Resulta contradictorio que el PNV muestre su temor a que se desmoronen los equilibrios de la política española de la que ha obtenido réditos durante décadas y que, al mismo tiempo, se ate de manos a la suerte que depare la evolución de la crisis catalana, negándose a negociar los Presupuestos Generales del Estado mientras el 155 continúe vigente. 

Y ello cuando la reivindicación de la «república vasca» por parte de EH Bildu carece de la energía política y social suficiente como para incomodar a los jeltzales. El de hoy se presenta como un Aberri Eguna muy extraño. El más extraño de las últimas ediciones.