La distinción operada por ETA-juez entre quienes fueron víctimas «sin responsabilidad alguna» y los que al parecer tenían ya comprado el billete de víctimas culpables, marca la divisoria entre un ejercicio real de arrepentimiento y lo que es la voluntad de seguir en la condición de muertos vivientes –políticos, claro–, manteniendo su presencia simbólica sobre la sociedad democrática vasca. (A. Elorza - El Correo)
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.
