Una amplia corriente de juristas sostiene que el jefe del Estado solo es intocable para los tribunales por los delitos que pudiera haber cometido en el ejercicio de su cargo pero no si se hubiera saltado la ley en sus actividades personales, algo que, además, pondría al Gobierno de turno en el brete de tener que asumir esas conductas con su refrendo.
Contra el odio. Contra el machismo. Contra el negacionismo climático y contra los privilegios de las élites.
Ocurrió en Brasil. Acaba de ocurrir en EEUU. Y ocurrirá pronto en España.
La ola ultra a la que pretenden subirse Feijóo y Abascal ya no crece: se desmorona.
Colaboremos en ello. Vota antifascismo. Vota progreso.
