sábado, 9 de octubre de 2021

Hoy, en el Arriaga,
La casa de los espíritus, de Isabel Allende.
El universo mágico de una gran novela
llevada al teatro en todo su esplendor.

 

Isabel Allende escribió La casa de los espíritus en 1982. En ella, la autora chilena narra la historia de la familia Trueba a lo largo de cuatro generaciones, un período que abarca casi un siglo, en un país que atraviesa enormes cambios sociopolíticos que culminan con una dictadura devastadora. Es una saga de mujeres cuyos nombres tienen algo en común: la luz. Nívea, Clara, Blanca, Alba… Y esta última es la encargada de reconstruir la historia de la familia.

En la novela es maravillosa la tensión que hay entre la memoria, las contradicciones, la violencia y cómo se rescata el sentido de reconciliación con las cosas que pasan en un país y en una familia. Por supuesto, dentro de eso está el perdón y, básicamente, el amor. Toda la obra es como un laberinto lleno de realismo mágico en el que se aprecia cómo la política planea sobre las cabezas de las personas sin que tengamos nada que ver con ella.

Ahora, adaptada para la escena por Anna Maria Ricart, con dramaturgia de la propia Ricart y Carme Portaceli, y dirigida por esta última llega esta obra, que traslada el universo mágico de la novela original al teatro en todo su esplendor.



¿ Pero todavia alguien no se cree que la Justicia es igual para todos/as ?

 


viernes, 8 de octubre de 2021

C. Tangana, Nathy Peluso - Ateo (Video Oficial)
y eso de que "el video no afecta a la fe".
Sin duda la capacidad de sorprendernos de la Iglesia es apasionante.

 



Podemos y Vox :
¿dos partidos equivalentes?

Se ha establecido una equivalencia falaz entre Podemos y Vox para justificar alianzas electorales cuando no son lo mismo: las ideas del primero no cuestionan la democracia como hace la extrema derecha.
elpais.com/
asimetria-politica

En nuestra vida cotidiana, buscamos la simetría. 
Tendemos a imponer simetría incluso allí donde no la hay. Esto da lugar a lo que se conoce como falacia de la falsa equivalencia, en la que suponemos que cosas distintas son asimilables, algo así como comparar peras con manzanas.

Y todo esto viene a cuento porque en los ambientes conservadores, gusta equiparar a Podemos y Vox diciendo que son dos partidos equivalentes. 
De esta manera, se argumenta o bien que si el PP no debería pactar con Vox, tampoco lo debería hacer el PSOE con Podemos, o bien que si el PSOE ha pactado con Podemos, el PP podría hacer lo mismo con Vox.

En mi opinión, la simetría entre Podemos y Vox se rompe desde el momento en que abandonamos el plano de la ideología y nos situamos en el plano de la democracia. Los dos partidos, desde luego, se sitúan en posiciones ideológicas más extremas que PP y PSOE, pero lo más importante no es eso, sino si son equivalentes en sus credenciales democráticas. Es ahí donde deja de haber simetría y entra la falsa equivalencia. Es esta falsa equivalencia la que contamina los juicios sobre la legitimidad de las fórmulas de coalición.

jueves, 7 de octubre de 2021

Bilbao y las motos.

 

No es la primera vez que lo comento,
pero es que cada vez que lo veo, me entristece.
Arenal bilbaino. Parking de motos.

Todo lleno. No cabe ni una más.
Solo hay un hueco ... con una alcantarilla
que convierte la plaza en una trampo inaceptable
si pones la "cabra" sobre eso huecos de metal.

Lleva años y no veo intención de arreglarlo.
Pena.
No deja de ser un símbolo de cómo trata
el Ayuntamiento de Bilbao a los moteros.

Carmona, "sicario" del capital.

Es bastante impopular lo que voy a decir, pero las puertas giratorias entre políticos no tienen solución.
Primero, porque no son tantos los casos, no es lo habitual, sobre todo si las acotamos a consejos de administración de grandes empresas.
Segundo, porque dependen más de la
 dignidad individual que de una posible legislación.
Tercero, porque no creo que se puedan pedir
 incompatibilidades sine die ni sé a qué empresas o consejos de administración (o a políticos de qué nivel) podrían circunscribirse.

Que un político considere que debe trincar un sueldo por hacer un trabajo para el que no está cualificado, más allá de lo que puedan servir sus influencias por haber ejercido la política profesionalmente, solo habla de su falta de escrúpulos. 
Resultaría difícilmente justificable sin bajarse del eslogan aquel de Zaplana, que estaba en política para forrarse. 
Hay políticos que están en política para forrarse después de dejarla y si pueden dormir así, pues allá ellos. 
Todos tenemos un precio, yo también. El de Carmona, eso sí, ya sabemos cuál es.

miércoles, 6 de octubre de 2021

Defraudades famosos como unidad de medida de las carencias del "Estado de Bienestar".

 



Y ... por otra parte, en una sociedad democrática como esta ...
¿No es una puta verguenza que sean periodistas los que tengan que destapar este tipo de robos y sinverguencerías?
¿Dónde están los inspectores?

Verdades de Perogrullo que todavia hoy por hoy hay que reconocerlas como grandes pasos dados:
Un problema político no se puede imponer de forma unilateral.

 Entre todas las fracturas que hoy dividen la política española hay una que llama la atención; la que separa a quienes apuestan por el diálogo y los que creen que hablar con el otro es una pérdida de tiempo, en el mejor de los casos.

Tal vez quienes no se sientan en esa mesa acierten en su pronóstico. Tal vez fracase la negociación. Pero la pregunta clave es qué alternativa ofrecen. Y si esa alternativa es mejor.

Se sabe cómo acaba la propuesta que aún hoy defienden Junts y la CUP, la de la declaración de independencia unilateral. El resultado está a la vista. Ya se probó en 2017 y es obvio que se volvería a repetir. Otra vez los presos, el ninguneo internacional, el rechazo de una mitad de los propios catalanes y la frustración, ante un nuevo fracaso, de la otra mitad. 

También se sabe cómo acaba la alternativa que ofrece la derecha española, la de la mano dura, la respuesta autoritaria y la recentralización. Hay que recordar que fue precisamente eso –encarnado en la campaña del PP contra el Estatut– lo que en buena medida explica cómo hemos llegado hasta aquí. 

La mesa de diálogo lo tiene muy difícil. Y así lo admiten todos los que allí se sientan, del Gobierno y la Generalitat. Reconocer que lo ocurrido en Catalunya es un problema político, y no una cuestión de orden público es un gran paso. Y que no se puede imponer de forma unilateral, también.


martes, 5 de octubre de 2021

-¿Comparar a nuestra derecha con sus congéneres europeos?
-Nada que ver.

Como la convención pepera ha coincidido con las elecciones germanas, parece buena ocasión para comparar a nuestra derecha con sus congéneres europeos.
Pese a la semejanza de nuestro reciente recorrido histórico, pues ambas democracias, la alemana y la española, son herederas de sendos regímenes totalitarios, lo cierto es que el partido fundado por Fraga Iribarne no tiene nada que ver con el de Konrad Adenauer. Nuestra derecha debería ser hoy como la alemana, pero no lo es. No se ha desfranquizado, como se desnazificó aquella. No opone un cordón sanitario contra la extrema derecha de Vox, como hace el centroderecha alemán contra AfD. No practica una política consensual de pactos consociativos, como hace la CDU alemana, sino que ejerce la más intransigente crispación confrontadora, oponiendo patológicos vetos destructivos de nuestro ordenamiento institucional.
El nacional-catolicismo de nuestra derecha es más ultramontano que posconciliar, de acuerdo a la tradición integrista de condena a los heterodoxos codificada por Menéndez Pelayo. De ahí el añejo aroma a Inquisición y Contrarreforma que han tenido los discursos de la convención pepera.
Esto hace que la derecha española no se parezca a la continental europea sino a la polaca, la húngara o la italiana, todas ellas inspiradas por un militante catolicismo preconciliar. O a la derecha neocon anglosajona que dio lugar al Tea Party, al Brexit y a Trump. Es decir, una actitud política de elitismo ultranacionalista excluyente.


La derecha española descarta el modelo de Merkel
para aislar la ultraderecha europea.


El discurso de Casado de este fin de semana ha tenido la doble virtud de clarificar la estrategia política del PP y a la vez culminar el reguero de inquietantes intervenciones diseminadas a lo largo del cónclave.
La promesa de derogar o reformar de forma sustancial las leyes de memoria democrática, las leyes feministas, la ley de inmigración, la ley de la eutanasia, la ley del aborto y la ley de educación, además de la previsible bajada de impuestos, mimetiza sin disimulo el tremendismo retrógrado de Vox.
Octubre de 2020 ha quedado muy lejos, sin rastro de la ruptura con Santiago Abascal que exhibió Casado desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados donde cuajó su mejor discurso hasta hoy durante la respuesta a la moción de censura de Vox.
Es una mala noticia para la vida política española que la derecha descarte el modelo que la canciller alemana Angela Merkel impulsó durante años para aislar a una ultraderecha incorporada a las instituciones, como sucede con Vox en España.

lunes, 4 de octubre de 2021

Lo que une a una enamorada da la monarquía española, a un independentista catalán, a un negacionista y a un nacionalista español
que siempre ha llevado a España en el corazón. .

 

Una investigación periodística
destapa las cuentas opacas
de 600 "tramposillos".


¿Está la religión por encima de nuestro Estado de Derecho? En España, desgraciadamente, sí.

 Hace unos días, gracias al preciso y valiente testimonio de Marta Vigara en la Ser, contando su experiencia sobre un aborto por un embarazo de riesgo, pudimos conocer en toda su dimensión y muy bien ilustrada la distancia que existe entre aprobar leyes que amplíen derechos y libertades y la garantía de que se cumplan. Por ejemplo, la cobertura de la dependencia, la vivienda digna, la salud mental, etc. etc.

Otros derechos, como el derecho al aborto y a la muerte digna son dos facultades que entran en colisión frontal con uno de los poderes fácticos más arraigados en este país: el poder católico. Y en esta España aún tan atrasada en tantas cosas es imposible tratar a ese poder católico como un ente aislado en su comunidad de creyentes, que ni nos importa quiénes son ni qué hacen en su vida privada, pues a este ámbito deben pertenecer y garantizarse el derecho a la libertad religiosa.

Todos estos derechos básicos se recogen en leyes meridianamente claras, aprobadas por mayoría de la voluntad popular representada en las Cortes e, incluso, en muchos casos, plasmados en la Constitución Española de 1978, manoseada para las cosas de hiperventilados (banderas, unidad territorial, himnos y monarcas) e ignorada para estas otras del vivir que cito.

Los tentáculos del Vaticano, de la Conferencia Episcopal, del opus dei, de los legionarios de Cristo o de los neocatecumenales, sin despreciar a todos esos movimientos evangelistas que tratan de permear nuestra política y nuestra vida, llegados de América y regados con miles de millones, están en todas las instituciones y ocupan buena parte de la educación y la sanidad públicas, así como las conciencias de quienes deben garantizarlas.




domingo, 3 de octubre de 2021

¿Que no se puede ser provinciano siendo madrileño?

 Una fatuidad que emana de la capital, que se acrecienta con la clase cuando ese madrileño es de derechas y representa el privilegio del rico y que se vuelve inconmensurable cuando se le añade la soberbia que otorga el poder.
Ayuso lo representa todo: capitalidad, clase y poder.
Es toda una provinciana. De Madrid, pero provinciana.
Representante mayor de un supremacismo con ínfulas que no tiene entidad para conformarse como un nacionalismo de primera clase porque siempre está subyugado al español.  

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso,
consulta el móvil en 5th Avenue. 
Sam Simmonds. Pool / Europa Press
www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ayuso-provinciana

Contradiós en fachilandia

 


En el cielo del PP

A la derecha española se le tambalean la Iglesia y la borbonidad, pilares sobre los que se sustenta nuestro secular atraso político, económico y cultural.
A la España de Marhuenda, Aznar, Abascal e Isabel Díaz Ayuso ya no la reconoce ni dios, que se ha pasado al bando de los indiecitos con este papa tanguero.
Hay un verdadero contradiós en fachilandia.