jueves, 7 de octubre de 2021

Carmona, "sicario" del capital.

Es bastante impopular lo que voy a decir, pero las puertas giratorias entre políticos no tienen solución.
Primero, porque no son tantos los casos, no es lo habitual, sobre todo si las acotamos a consejos de administración de grandes empresas.
Segundo, porque dependen más de la
 dignidad individual que de una posible legislación.
Tercero, porque no creo que se puedan pedir
 incompatibilidades sine die ni sé a qué empresas o consejos de administración (o a políticos de qué nivel) podrían circunscribirse.

Que un político considere que debe trincar un sueldo por hacer un trabajo para el que no está cualificado, más allá de lo que puedan servir sus influencias por haber ejercido la política profesionalmente, solo habla de su falta de escrúpulos. 
Resultaría difícilmente justificable sin bajarse del eslogan aquel de Zaplana, que estaba en política para forrarse. 
Hay políticos que están en política para forrarse después de dejarla y si pueden dormir así, pues allá ellos. 
Todos tenemos un precio, yo también. El de Carmona, eso sí, ya sabemos cuál es.