Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

domingo, 3 de julio de 2022

Las fiestas de Sopelana,
los bafles y el razonable derecho a descansar.

 

Este domingo acaban las fiestas del pueblo. Salvo algún episodio machista típico de los antidemócratas que campan a su libre albedrío, los actos han transcurrido razonablemente bien.

Que nadie entienda este escrito como un comentario de una persona contraria a este tipo de eventos. Completamente falso. Y creo que podría demostrarlo.

Pero sí que es cierto que hay una característica de estas fiestas en Sopelana que me resulta especialmente antipática. Y es el hecho de la permisividad que se da al ruido desproporcionado que surge de determinados bafles a las tres, a las cuatro, a las cinco e incluso a las seis de la madrugada, cuando casi empieza a amanecer.

Y esos bafles no están en la playa, no. Están en el centro del municipio. Y las personas que están en la calle a esas horas en torno a los mismos son sensiblemente menos que las que estás padeciendo esos decibelios desproporcionados en camas distantes cien o doscientos metros. Con ventanas y persianas cerradas.

¿Cómo puede justificarse que las ganas de algunos/as por hacerse oír, aun sabiendo que molestan, pueda estar por encima de una mayoría que a horas razonables, como las cuatro de la mañana, "sueñen" despiertos con su derecho a descansar?

La permisividad del Ayuntamiento de Sopelana con la hostelería de este municipio raya el libertinaje. Bien harían si mirasen de riojo a su hermano mayor, el Ayuntamiento de Bilbao.