Después de celebrar el triunfo progresista en EE.UU., ahora toca, si no temblar, sí estar muy atento a la reacción del "pato cojo". Trump y el Trumpismo son un animal herido. Y si sano ya era muy peligroso, mosqueado y medio atado es imprevisible.
Porque este maldito pato nos mantiene en muchos frentes abiertos y cuya resolución, al día de hoy, es imposible predecir : .Gaza, Iran, Israel, Ucrania, relaciones con Rusia, relaciones con China, Venezuela, Cuba ... ¡¡¡Tela!!!.
Y también hay que reconocer que lamentablemente la historia nos recuerda que la hegemonía demócrata en EE.UU. no es ninguna garantía contra la guerra.
¡No podemos bajar la guardia!!
La autonomía que el presidente de Estados Unidos tiene para marcar la política exterior puede convertirse en su refugio para seguir sembrando el caos y la destrucción.
