Es inevitable hacer paralelismos entre la dimisión con un año exactamente de diferencia del expresident de la Generalitat Carlos Mazón y del exministro Óscar Puente.
Aunque ambos hayan cometido el error de victimizarse, la actuación del uno nada tiene que ver con la del otro.
Puente ni nos ha engañado, que se sepa, ni ha montado toda una estructura política para protegerse.
Pero Mazón continúa protegido de manera oficialmente inexplicable por Feijóo desde el minuto uno como si fuese un tema de fichas de dominó (si caigo yo, caes tú), parapetado judicialmente en la última fila de les Corts, con un buen abogado, y manteniendo el bulo vergonzante de que no hubo información oficial de lo que iba a suceder el 29 de octubre.(Claro, en la situación que él estaba, lógicamente, no se enteraba)
Que Feijóo diga lo que esta diciendo de Puente, sabiendo todos cómo reaccionó ante una catástrofe aun mayor, en la que el culpable era uno de los suyos, es como para destituirle por incompetente, injusto y "dependiente" inmediatamente.
Nos da la sensación a más de uno de que a Feijóo le tienen agarrado de los huevos, al menos desde Valencia y desde Madrid, diciéndole algo así como "si tú no cuentas lo mío, yo no cuento lo tuyo", cuando la verdad es que la ciudadanía debería conocer las "jugarretas" de cada pareja en cada caso.