Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 21 de julio de 2011

La Histeria, que no historia, de España

Esto se debió de publicar en “El Jueves” hace ya varios años, ni recuerdo ya en motivo de qué.
Pero a Manel Fontdevilla le ha parecido un momento oportuno para recuperarlo…
Merece la pena.