Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 8 de septiembre de 2011

Europa es la solución, no el problema

Europa está en una encrucijada. Ha llegado el momento de elegir, tanto para los 17 países de la eurozona como para los 27 de la Unión Europea. La eurozona tiene que decidir si avanza hacia una mayor unión fiscal y económica o si se arriesga a una ruptura que pondría en peligro el conjunto de la integración europea.


La Unión Europea necesita decidir si fomenta el crecimiento, habla con una sola voz respecto a cuestiones globales y desempeña un papel relevante en el siglo XXI, o si acepta que el mundo se mueva sin nosotros. No tomar una decisión y no pasar a la acción sobre estas cuestiones fundamentales debilitará al conjunto de Europa y a cada uno de sus Estados miembros, incluidos los más grandes.


 La única solución es más integración europea, no menos.