Lo que un tipo digno dijo al cacique que le ofrecía cuatro duros por su voto en los años 30:
«En mi hambre mando yo».
Trump (pagar por voto si los republicanos conservan el Congreso en noviembre)
pretende comprar la dignidad de los más humildes’.
Ojalá le den una lección.

viernes, 29 de junio de 2012

Distinciones en la condición de víctimas


Me enoja y soliviante el discurso que falazmente se extiende en algunos sectores sobre la inadmisibilidad e improcedencia de establecer equiparaciones morales, éticas, políticas o jurídicas entre las víctimas de ETA y las víctimas, por ejemplo, de los abusos policiales. 

Resulta contrario a la ética democrática y también a las normas de organizaciones internacionales sobre la materia establecer este tipo de graduaciones entre las personas que han sido objeto de graves vulneraciones de los derechos fundamentales en razón a si el agente causante fue una organización terrorista o lo fue un servicio policial que actuaba como poder del Estado. 

Se puede y se debe distinguir entre la violencia terrorista y la violencia de ciertos aparatos policiales. Pero lo que es humanamente injusto y éticamente reprobable es establecer distinciones en la condición de víctimas, por ejemplo, entre Roberto Pérez Jáuregui, muerto en Eibar por disparos de la policía e Iñaxio Uria, asesinado por ETA. Estoy seguro que a los familiares de ambos les repugnaría la distinción.

X. Gurrutxaga en EL CORREO