¡Pobre Mandela!. Tener que ser homenajeado por unos señores (Rajoy y el príncipe) que nada hicieron cuando estuvo en la cárcel y que van ahora a su funeral por el qué dirán y para trabajarse una imagen de sensibilidad que jamás tuvieron cuando estaba vivo y encarcelado.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..