Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

martes, 1 de abril de 2014

Analisis de las elecciones francesas :


Vale que el Partido Socialista francés ha perdido 100 alcaldías y eso es un fracaso. Vale que ha habido una histórica abstención. Pero hay dos mensajes que se están repitiendo constantemente que me estaban dibujando un mapa terriblemente equivocado, y al entrar en los datos me he dado cuenta:

Mensaje uno: terrible caída y castigo del Partido Socialista. 
Mensaje dos: terrible ascensión del Frente Nacional.

Es decir, el partido que ha obtenido el 43% de los votos, a sólo 5% del siguiente partido y a sólo 8% de la mayoría absoluta, parece que está a punto de desaparecer, y el Frente Nacional que sólo ha conseguido el 6,84% de los votos (¿a que estás sorprendido/a?) y que gobernará 11-14 alcaldías de 36.700 municipios del país, parece como si hubiese ganado y su victoria fuese indicativa del resurgimiento con fuerza de la extrema derecha.

El resurgimiento de la extrema derecha además, tiene siempre tres mensajes aparejados: 
-La nueva extrema derecha tiene una cara más amable. 
-A la extrema derecha siempre van votos de la izquierda con miedo a la inmigración. 
-La mejor forma de ganar a la extremaderecha es votar al centro derecha que le hace frente. 

Cuidado, que la estrategia, en plenas europeas, está bien pensada, y los datos no son para tanto.

Claro que Hollande tiene que hacer las cosas mucho mejor. Pero bien nos vendría en pensar, que para nosotros/as, así como para el propio pueblo francés, Hollande es lo mejor que les puede pasar, porque la izquierda puede cometer errores, pero la derecha jamás comete ninguno. Y no digo que esto último sea bueno precisamente...