Las recientes palabras de Argüello y sus secuaces en España,
me recuerdan la necesidad de finalizar con los privilegios fiscales de su Organización.
El gobierno debería cumplir las promesas que en su día prometieron.

martes, 10 de noviembre de 2015

El lenguaje nunca es inocente. Este ejemplo demuestra que incluso puede ser un arma peligrosa :