Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

martes, 17 de noviembre de 2015

Nuestra televisión pública está desnuda.

Los atentados de París lo han evidenciado. 15 horas tuvieron que esperar los vascos y las vascas para tener alguna información sobre uno de los acontecimientos del año. Tarde y mal. El resultado en audiencia del especial informativo que emitieron el sábado entre las 12:22 y las 14:58 no deja lugar a dudas: 11.000 espectadores. Para esa hora la ciudadanía vasca seguía el horror desde otras televisiones. Y todo esto, con 700 personas con un coste empresarial medio de 60.000 euros. Así de triste.