Cuentan que «llegó uno a Lepe y se encontró el pueblo desierto. Ni un alma por las calles. Hasta que tras una reja encontró a una viejecita y le preguntó: "Oiga, ¿no hay nadie aquí en Lepe?". "No -contestó la señora- todos los leperos están en los chistes"».
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.
