Cuentan que «llegó uno a Lepe y se encontró el pueblo desierto. Ni un alma por las calles. Hasta que tras una reja encontró a una viejecita y le preguntó: "Oiga, ¿no hay nadie aquí en Lepe?". "No -contestó la señora- todos los leperos están en los chistes"».
como para anular con contundencia cualquier amago de terrorismo y salvajada de principiantes.
Sería especialmente insultante si los salvajes cachorros vuelven a conseguir crear
una sensación de miedo e inseguridad colectiva,
algo que sin duda solo favorece, no olvidemos, a la extrema derecha de PP/VOX
