Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

viernes, 31 de enero de 2020

Mejor fuera y como amigos que dentro como mosca cojonera.

La historia de estas más de cuatro décadas del Reino Unido como miembro de la Unión Europea es lo más parecido a un caballo de troya alimentado por EEUU para impedir y/o poner el máximo de "peros" e impedimentos para que la Unión avanzara y se consolidase. Y hay que reconocerles que su trabajo ha funcionado notablemente.

Ahora hay que verlo desde el lado positivo. Se acaba la triste fase de abandono de la Unión que nos ha tenido durante tres años demasiado centrados en tonterías. Y el tiempo que falta hasta el 31 de diciembre de este año la UE debe de mostrarse como una piña ante los que, al contrario que su chistoso anuncio histórico, serán ellos quienes quedaran aislados tras la niebla en el canal.

Fuertes y unidos en esta fase, preguntando bajito si hay algún otro "estado que se crea la hostia" y quiera salirse del paraguas de la UE, aprovechemos el paso atrás dado hoy para tomar impulso y dar un salto adelante en la unión.