Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

viernes, 3 de enero de 2020

O conmigo, abstención incluída, o contra mí. O se facilita el gobierno, o se obstaculiza.

Estamos observando cómo la ambición programática del nuevo Gobierno es directamente proporcional a la virulencia de los enemigos declarados en su contra. 

Los planes fiscales, laborales, feministas, laicos y medioambientales, además de la propuesta de diálogo para solucionar los conflictos territoriales, que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias presentaron en su acuerdo programático van a crear otra coalición enfrente: la de tantos poderes económicos, políticos, religiosos y mediáticos que están hoy muy incómodos ante estas reformas. 

No se van a quedar de brazos cruzados y la resistencia va a ser descomunal. Va a ser la oposición más descarnada de las que hasta ahora hemos conocido en la reciente historia democrática.

Y no caben ambivalencias ni medias tintas. O se facilita el gobierno, o se obstaculiza. Y va a ser muy importante ver dónde queda cada uno, incluidos nuestro vecino, el mediático presidente cántabro de las anchoas y su equipo. O se apoya la constitución del gobierno, abstención incluída, o contra él. Cada uno verá lo que mejor le conviene.