Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 11 de febrero de 2024

¿Son tractores o detractores?
Conviene pensar quién reivindica qué y cuánta razón tiene.

 No es el campo contra la ciudad,
sino el nacionalismo derechoso contra la UE,
el negocio contra las políticas ecológicas.