Lo que un tipo digno dijo al cacique que le ofrecía cuatro duros por su voto en los años 30:
«En mi hambre mando yo».
Trump (pagar por voto si los republicanos conservan el Congreso en noviembre)
pretende comprar la dignidad de los más humildes’.
Ojalá le den una lección.

miércoles, 16 de julio de 2025

Feijóo y su prostíbulo, Vox y su matonismo.
La izquierda recomponiendose. Hay que reaccionar.

El líder de Vox, Santiago Abascal,
este jueves en San Lorenzo
de El Escorial 
EFE/ Sergio Pérez
www.eldiario.es/Raquel-Marcos

Atacar a Sánchez a través de su suegro, ya fallecido, es para
consumo interno de los muy cafeteros de derechas, un intento fallido de recuperar votos de Vox y una pérdida de papeles del autodenominado representante de la política adulta.

Feijóo ha cruzado la línea roja que trazó él mismo cuando llegó a Madrid y se ha gustado tanto como troll que apenas hay tuits o declaraciones recientes de dirigentes de su partido que no contengan la palabra prostíbulo. 

Mientras tanto, Vox se desmarca del debate con aroma a lupanar y se dedica a lo que mejor sabe hacer: sembrar odio hacia el inmigrante, uno de los pilares del programa populista que contribuyó a llevar a Trump a la Casa Blanca por segunda vez. La última parada, de momento, ha sido Torre Pacheco.

En Murcia, López Miras deja hacer y deshacer a Vox, en España Abascal recoge los frutos de la definitiva bajada al fango de Feijóo. Según el CIS, el partido ultra sube cinco puntos en intención de voto, hasta el 18,9%. La izquierda en proceso de recomposición, política y anímica, no debe perder de vista el auge de Vox y lo que supone: basta con mirar a EEUU para calibrar hasta dónde podemos caer.