Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 8 de julio de 2025

La ultraderecha lleva años abriendo el camino.
Podemos considerarla otro delirio ultraderechista.
Pero el eje del tablero se ha desplazado más a la derecha.

 

Podemos tomarnos a chufla la propuesta de Vox de deportar a millones de personas migrantes, considerarla otro delirio ultraderechista y hacer memes…
O leerla como lo que es: una avanzadilla, el explorador que va por delante desbrozando la agenda política para que otros sigan sus pasos. Un desplazamiento del discurso, siempre hacia el extremo derecho, que provoca un efecto arrastre del resto de partidos en la misma dirección.
Resultado: una vez pasado el ruido, el eje del tablero se ha desplazado más a la derecha.