Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga. Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump, que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles . Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos. No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..
sábado, 13 de agosto de 2011
Berlineando 11/12
Berlín se deja querer muy fácilmente,
sin necesidad de pretextos ni esfuerzos, dando ganas de vociferar como hiciera Kennedy en 1953: “Yo también soy berlinés”.