Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 6 de agosto de 2011

Berlineando 4/12

Las torres, en todos los lugares del mundo, 
casi siempre se han mandado levantar
como símbolo del poderío de un país, un gobierno, 
una religión o una ideología.
Y, en general, así sigue siendo.