Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 23 de agosto de 2011

Un dictador menos ...

... una esperanza más.

Que nadie la frustre nada mas nacer.

Por una Libia donde se pueda pensar y creer libremente.

Y la justicia sea Justicia. El tiempo de las negociaciones y las promesas de un exilio dorado ha expirado. Gadafi debe de ser juzgado en la Corte Internacional de La Haya por delitos contra la Humanidad.