Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 11 de agosto de 2011

Berlineando 9/12

Quién podía soñar, en los 70 y gran parte de los 80, 
que un lugar tan estratégico como éste, 
fuese años después punto turístico singular 
y muestra evidente de la sinrazón, 
fruto de una guerra estúpida como todas.