Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 5 de agosto de 2011

Berlineando 3/12

Hasta ahora pensaba que eran los ingleses 
los mayores ladrones de tesoros trasladados 
ladrillo a ladrillo, piedra a piedra
desde sus colonias hasta los museos de Londres, 
pero viendo estos museos me empieza a entrar la duda.