Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 7 de agosto de 2011

Berlineando 5/12

Los campos de concentración, hoy en día, sirven para recordarnos
la cuasi infinita capacidad humana de pensar en las maneras y formas
más perfectas, sencillas, cómodas y/o salvajes de destruir,
asesinar o eliminar mentalmente a otros congéneres.
Desgraciadamente, muchos hoy en día siguen en pie ... 
... y funcionando incluso en paises/paladines de la democracia