Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

viernes, 22 de abril de 2016

Me apunto a la cuarta posibilidad.

Juanjo Alvarez escribía la semana pasada en El Correo que, las divergentes posiciones políticas en nuestro país (constitucionalistas, nacionalistas, independentistas, soberanistas y federalistas, entre otras) atomizan las alternativas para encauzar definitivamente el denominado ‘caso vasco’, y por ello resulta preciso definir los futuros escenarios posibles de desarrollo de nuestro autogobierno, que podrían contemplar, al menos teóricamente, alguna de estas cinco posibilidades: 

1) La involución del propio sistema, no descartable si llegasen a triunfar tesis centralizadoras que reducen todo el problema territorial a la crítica basada en la redundancia estéril e ineficaz de administraciones. 

2) El raíl de la continuidad: es decir, seguir con el ‘café para todos’ y con la improvisación como motor de construcción del sistema, sin atajar ni abordar el verdadero problema latente. 

3) Desarrollar elementos y estructuras federalizantes del Estado, a través de un federalismo simétrico. 

4) El reconocimiento político y constitucional explícito de una democracia plurinacional, un amplio autogobierno y una participación en los asuntos estatales anclada en la idea de bilateralidad. 

5) La secesión o independencia.