Dicho esto, hay que señalar que dentro de las voces nacionalistas, solo he oído a Urkullu decir que "sería extraordinario" que la final de Copa se jugase en Bilbao, aunque parece que ha sido dicho más bien con la boca pequeña, como buen pastor, para contentar a su cota de fieles.
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.