Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 10 de mayo de 2022

Triste pero cierto.
¿Por qué la izquierda de la izquierda es tán torpe?

 



Dinero, personalismo, carreras políticas,
excesivo apego a las marcas propias,
algún "ex amado lider"
no dispuesto a desaparecer del todo,
segundos puestos alarmados ante el "y de lo mio, ¿qué?",
mezclados y vividos con la tensión del tiempo que pasa,
llevan a lo que llevan.