Susana Díaz no ha respondido a lo esperado. De ahí que hayan pasado a ensalzar la figura de Patxi López que para algo estaba allí. Pedro Sánchez es, de nuevo, el enemigo a abatir.
Pesos pesados mediáticos mantienen que Díaz fue la ganadora del debate. El diario El País entra en la desesperación prodigando artículos y editoriales con idéntico mensaje.
De repente, muchos descubren a Patxi López, un peso pesado del PSOE, sin duda. Con una puesta en escena de colega, moderado y conciliador, ha sido visto como la solución. Sobre todo para alejar a Sánchez.
Los alemanes daban otra prueba de hacia dónde va la socialdemocracia que colabora con la derecha. Meses atrás ocurrió en Holanda con el partido de Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo. Y en Francia el socialismo ha entrado en barrena con Manuel Valls. No se ha privado ni de certificar que "ha muerto", tras contribuir a ello desde el gobierno hasta hace poco. Su peregrinaje para obtener un puesto en las filas de Macron tiene a los franceses atónitos.
Pedro Sánchez, su equipo, aportan al menos un cambio de tendencia, aún con algunos hándicaps de su líder. Giros de opinión o de estrategia y errores pasados producen menos intranquilidad que algunas certezas de sus contrincantes.
Susana Díaz acusó a Sánchez de haber perdido apoyos en el partido, de ser él mismo su principal problema. Pero habrá que recordar que "Amores que matan, desamores que depuran y revitalizan".
Lo único cierto hoy por hoy es que ni PSOE ni Podemos cuentan con la posibilidad de formar gobierno como no sea con un acuerdo como en Portugal. Con Susana y Patxi no sucederá, con Pedro no se sabe, pero es más factible.