Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

miércoles, 25 de octubre de 2017

La exposición Colección Alicia Koplowitz, en el Bellas Artes

La exposición constituye una ocasión excepcional para conocer una de las colecciones privadas europeas más relevantes, cuya dimensión había permanecido inédita en España hasta su presentación en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. 
La colección acerca al público una particular visión de la historia del arte, que persigue un ideal de belleza que se prolonga desde el canon clásico de la Antigüedad hasta nuestros días.
90 pinturas, dibujos y esculturas congregan maestros, escuelas y géneros imprescindibles en el arte occidental: Pantoja de la Cruz, Morales, Zurbarán, Arellano, Paret, Goya, Guardi, Canaletto, Van Gogh, Gauguin, Toulouse-Lautrec, Picasso, Juan Gris, Antonio López, Millares, Tàpies, Barceló, Sicilia, Mondrian, Modigliani, Van Dongen, Schiele, De Kooning, Fontana, Rothko, Bacon, Freud, Warhol, Twombly, Stella, Kiefer, Gargallo, Julio González, Oteiza, Chillida, Calder, David Smith, Giacometti, Louise Bourgeois, Donald Judd, Schütte y Ai Weiwei, entre otros.

El chupete del 155


martes, 24 de octubre de 2017

Quiero ...

Quiero dejar de vivir días históricos. 
Quiero levantarme sin sobresaltos
Quiero que cada hora no haya una «Última hora». 
Quiero dejar de etiquetar y de que me etiqueten. 
Quiero que no me llamen unionista por no ser independentista
Quiero volver a creer que no han fracturado la sociedad catalana. 
Quiero que el 155 vuelva a ser un número sin efectos legales. 
Quiero que DUI signifique «Dejémonos de Unilateralidades Inútiles».
Quiero relatos menos épicos. 
Quiero manifestaciones donde los convocantes den menos asistencia que la policía. 
Quiero que no me digan lo que tengo que hacer. 
Quiero que los observadores internacionales nos dejen de observar.
 Quiero que no nos flipemos si salimos en el Washington Post
Quiero que dejemos de perder tanta energía en un solo tema. 
Quiero votar en muchos referéndums, 
y no principalmente sobre temas territoriales. 
Quiero calles sin banderas. 
... ... ... ... ... ... ... 
Quiero que protestemos ante los bancos cuando los rescatan,
tengan la sede social donde la tengan.
Quiero que las teles públicas y privadas dejen la propaganda
relegada a las pausas para la publicidad.
Quiero que vuelva a haber más 
programas de televisión normales
que especiales.
Quiero más autocrítica.
Quiero menos prietas las filas.
Quiero pasos atrás.
Quiero que nos dejen en paz.
Quiero que
 se vuelva a hablar de refugiados.
Quiero no pensar que vivo en el mejor país del mundo
ni que somos los mejores ni que
 a por ellos oé.
Quiero que mi patria sean mis amigos. 
Quiero no dar vivas a las patrias. 
Quiero que nacer en un sitio sea una casualidad
y no te dé derecho a ser más que nadie.
Quiero no cabrearme en los grupos de whatsap.
Quiero volver a emborracharme
con colegas que piensan diferente.
Quiero abrazarme con el rival.

Quiero que pase todo esto.
... ... ... ... ... ... ...

lunes, 23 de octubre de 2017

Atardecer en Sope


16 noes a los pro- Puigdemont

No. La independencia de Cataluña no es la respuesta a la represión del Estado, como ahora nos quieren hacer creer, porque el procés se puso en marcha, y aceleró, mucho antes de que el Estado respondiera de ninguna manera.


No. Cataluña no se ha ganado el derecho a la independencia por la actuación policial (torpe e ineficaz, interesadamente exagerada) en el 1-O, porque precisamente lo que se votaba en aquella farsa de referéndum era la independencia inmediata.

No. Quien ha destruido la autonomía de Cataluña no es ese malvado Madrid, sino los gobernantes de la comunidad que decidieron dinamitar la legalidad. El Gobierno central pecó, si acaso, de inacción, pero no de provocación o precipitación.

No, el artículo 155 no es un golpe de Estado. Si ha habido aquí un golpe de Estado es el que se dio en las noches de los días 6 y 7 de septiembre, cuando el Parlament votó las dos leyes de ruptura (es una cursilada lo de desconexión) con la oposición fuera de sus escaños. El 155 pudo activarse entonces, pero el Gobierno se esperó a ver si lograba evitar la votación, luego se esperó a una declaración formal de independencia, después se cruzaron las dos cartas, se hizo la petición de una convocatoria electoral que habría sido la única salida no traumática.

No. Los responsables de este desastre no pueden presentarse como las víctimas. Si se pretendía desafiar al Estado e iniciar una revolución, había que medir antes las fuerzas que se tienen para ganarla. No vale llorar porque te hacen daño si has empezado tú la pelea. Sabían lo que hacían cuando votaron que habría un referéndum vinculante aunque lo prohibiera el Constitucional, que se proclamarían resultados aunque nadie los verifique, que en 48 horas se proclamaría la república.

No. No bastaba decir en un minuto “asumo el mandato” y “ahora lo suspendo” para hacernos creer que hemos vuelto a la normalidad.

No. España no es un Estado autoritario (mucho menos totalitario, como ha dicho un indocumentado Junqueras) por suspender la autonomía de Cataluña. Cualquier Estado democrático, con cualquier Constitución, intervendría ante un intento de secesión a las bravas. Tampoco Canadá o el Reino Unido habrían permitido esto jamás. Tony Blair suspendió nada menos que cuatro veces la autonomía de Irlanda del Norte después de la paz del Viernes Santo de 1998, hasta que logró forzar consensos entre unionistas y nacionalistas, lo que ayudó a encauzar aquel difícil proceso de paz. Ahora Theresa May amenaza con hacer lo mismo.

No. Europa no ha comprado el relato nacionalista, solo lo hacen aquellos que también quieren romper Europa. La prensa seria internacional hace autocrítica por las noticias falsas que le han colado estos días. La UE tiene que apoyar al Gobierno español porque el contagio de la fiebre secesionista la destruiría.

No, no habría paz en un continente de fronteras inestables, metido en una espiral de fragmentación.

No, la autodeterminación no es un derecho humano, ni de los pueblos que no hayan sido colonizados, ocupados o sometidos a genocidio.

No. No nos miremos en el desmoronamiento de Yugoslavia, el episodio más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. No, Cataluña no es Kosovo ni Eslovenia. Que nunca sea Bosnia.

No. No son presos políticos quienes responden ante la justicia por sus acciones contra la ley, nunca por sus ideas.

No. No estamos volviendo a un Estado centralista. La intervención de la autonomía, como la ha anunciado Mariano Rajoy, es total, pero tiene un horizonte temporal definido, de seis meses hasta elegir un nuevo Parlament. Es reversible, lo que no habría sido la independencia. Cataluña mantendría intactas todas sus atribuciones si no se hubiera saltado la ley; las recuperará en cuanto renuncie a seguir esa vía. No se dan pasos atrás en la descentralización. Pero el federalismo, o como lo llamemos, solo puede basarse en la lealtad de las instituciones. Ningún sistema político permite en su seno a gobiernos rebeldes al imperio de la ley.
No. Esto no es España contra Cataluña. Sobre todo es media Cataluña contra la otra media, como ha dicho bien Joaquín Sabina. Una fractura interna, cargada de odio, que costará mucho cerrar.

No. No va a ser fácil lo que viene. Una administración intervenida va a funcionar mal. Se va a enfrentar a resistencias enormes dentro y fuera, en la calle. Es una situación tan extraordinaria como incómoda.No. Esta no era la solución ideal. 

No. No había alternativa para salvar el Estado de derecho. Este desastre tiene padres bien conocidos. ¿Quién destruyó la Cataluña que ha gozado de más autogobierno en la historia moderna? Exacto. Ellos. Los que se disfrazan de mártires.

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domingo, 22 de octubre de 2017

«No quiero que me identifiquen con la ultraderecha por no ser independentista»

Teresa Casanovas es una de las personas que conocí cuando vine a vivir a Sopelana, hace ahora 30 años. Desde entonces cuento con su amistad, algo que me enorgullece. Hoy la prensa le entrevista por su condición de catalana asentada hace décadas en Euskadi. Comparto su opinión, que ojalá fuese mas extendida entre la ciudadanía de su patria chica.
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Gorka Knörr y Teresa Casanovas enfrentan posturas en el diariovasco.com ante una crisis inédita. El momento político más convulso que ha vivido Cataluña en democracia.

Cada vez tiene más claro que 'la verdad está repartida entre las personas'. Una frase del filósofo Michel Foucault que Teresa Casanovas ha hecho suya porque le parece «fantástica». Por eso lamenta que quienes ejercen hoy la política quieran esgrimir siempre su verdad y que sea tan difícil militar en un partido y alcanzar la objetividad, que es lo que ella intenta en este momento vital. Esta catalana afincada hace 30 años en Bizkaia pasa temporadas en su tierra. Hace unos días, en Barcelona, comentaba con una amiga que las banderas y las patrias le interesan cada vez menos porque «solo sirven para separar». «Y de forma espontánea dije: 'Mi patria son las personas'. Me quedó redondo», bromea. «Pero, ahora en serio, las banderas suelen producir dolor», añade.
Como las que se han exhibido estas últimas semanas. Esteladas y rojigualdas. La situación de Cataluña preocupa cada vez más a esta exmilitante de Euskadiko Ezkerra, que durante años fue responsable de los museos de Bizkaia y hoy se dedica a su segunda profesión, la psicología. Dice que no ve una salida. «Puigdemont no puede echarse atrás. Debe mantener lo que ha dicho, 'sí pero no', porque no tiene otra manera de enfrentarse a toda esa gente que ha sacado a la calle. Y enfrentarse además a los independentistas radicales de la CUP o, incluso, a ERC. Le podrían crucificar. También tiene encima el hacha del Gobierno. Pero apelar ahora al diálogo es tramposo. Porque si uno rompe la baraja ya no puede apelar a ese diálogo. Se reclama antes».
Casanovas defiende que este es un Estado de Derecho con una Constitución y unas normas que son las que rigen el funcionamiento de la democracia. Y si se quieren cambiar estas normas, se cambian, sostiene. «Yo soy partidaria de renovar el texto constitucional. Es más, creo que debe hacerse. Porque han pasado 40 años y ya es hora. La sociedad de 2017 no es la misma que la del 78. Pero, claro, se deben seguir unas pautas».

«Un error y un horror»

Se han sucedido actitudes en este momento convulso de la vida catalana que no han gustado a Casanovas. Las cargas policiales del 1-0, por ejemplo. A su juicio, fueron un horror y un error. «Un Estado de Derecho no debería utilizar la violencia, aunque es verdad que la otra parte también estaba de escudo humano...». Tampoco ve con buenos ojos las detenciones de 'los Jordis'. En este sentido, subraya que otros magistrados habrían optado por una resolución diferente. Porque para ella, estas decisiones lo único que provocan es que se eche más leña al fuego. Afirma que Cataluña está viviendo un momento excepcional y que hace 15 años había menos independentismo. «Pero, ¿por qué sucede esto? Si echamos una mirada vemos que en una sociedad como la nuestra -gris, individualista y con crisis de valores-, las personas nos sentimos mejor si formamos parte de un grupo. Y si tenemos la ocasión de luchar por una causa que consideramos justa y compartimos, lo hacemos. Es un chute de dopamina tremendo a nivel personal».
La psicóloga hace alusión aquí a las identidades sobre las que se pronuncia el escritor libanés Amin Maalouf. El Príncipe de Asturias de las Letras argumenta que todas las personas tienen identidades múltiples y que cuando una de ellas se siente agredida, emerge con más fuerza que el resto. Esto es lo que cree Casanovas que está sucediendo en Cataluña. «La identidad catalana que se siente oprimida y emerge con fuerza con discursos como el de 'España nos roba'. Cuanto más atacados se sienten esos grupos, más se rebelan».
-¿Y la solución es la aplicación del artículo 155?
-Yo huyo de la confrontación. Y me produce malestar lo que pueda ocurrir en Cataluña con el 155. La gente se va a sentir atacada. Pero no sé si Rajoy puede hacer otra cosa. En el momento en que se ha roto la baraja, insisto, es difícil retroceder. Ni uno ni otro. Pero no sé qué otra medida intermedia podría aplicar el Estado.
Casanovas sitúa el origen del conflicto en el año 2007, cuando el PP recurrió el Estatut aprobado por el Parlamento catalán y las Cortes. Sin esa impugnación, cree que nunca se habría llegado a esta situación. «Porque la antigua CiU no era gente llamada a lanzar la independencia. Por el propio estrato social de sus componentes, era un partido conservador. Ni gente llamada a aliarse con la CUP. Al día siguiente de lo que sea, se van a matar», argumenta.
«Siento que niñatos llamen fascistas a Serrat o Coixet. ¡Si no saben ni lo que significa!»
-¿Existe realmente una fractura social entre catalanes?
-Sí y me preocupa muchísimo. Sentí mucho, por ejemplo, que llamasen fascista a la directora de cine Isabel Coixet cuando paseaba por su barrio. Me puse en su pellejo y pensé que si un niñato de 15 años me llamara fascista... ¡pero si no saben lo que significa fascismo! Que se repudie a Serrat y a otras personas por decir que no son independentistas es terrible. En mi familia nos queremos y procuramos no hablar del tema.
Una situación que le recuerda a lo vivido durante tantos años en Euskadi. Las familias evitaban hablar de «política». Aunque reconoce que «aquí se ha sufrido muchísimo con el terrorismo». Y lo sabe porque lo sufrió muy de cerca. ETA asesinó a un cuñado de su marido, a Ángel Pascual Múgica, director de poryectos de la central de Lemoiz. «Y te preguntas si merece la pena tanto sufrimiento por la patria. En Euskadi el sufrimiento nos ha vacunado».
«Soy catalana de nacimiento y tengo más de ocho apellidos catalanes. Nadie me puede acusar de no vivir mi país y no amar mi cultura. No acepto que nadie ponga en duda mi catalanidad por no ser independentista. Me siento supercatalana y respeto todas las ideas. Y también defiendo que no me gusta lo que está saliendo a la calle; lo más rancio del nacionalismo español. Los rescoldos de la ideología franquista y de la ultraderecha. No quiero que me identifiquen con un ultraderechista».

Escupir al cielo, los autogoles o pedir que se saque dinero de los bancos

ANC y Òmnium hicieron un acto de fuerza al invitar a la gente a retirar dinero de los bancos, lo que se convirtió en un mensaje endiablado a los mercados. Con un problema: la credibilidad del país quedó seriamente tocada. El profesor Antón Costas lo definió así: “Es como escupir al cielo, tú mismo te ensucias”.

Hace una década, el gobierno nacionalista de CDC proclamaba que quería un país business friendly, y ahora sus herederos lanzan iniciativas antisistema que dejan atónitos por igual al Financial Times o al FMI. 

El tuit del conseller de Empresa, Santi Vila fue bastante claro y evidente: “Poner en riesgo la economía es un autogol”.

Así están las cosas y parece que nadie se baja del burro.

sábado, 21 de octubre de 2017

DUI vs 155


Cataluña. ¿Qué hacer?

Hoy es el día en el que el famoso número 155 estará en boca de gran parte de la ciudadanía. Se anunciarán los pasos que piensan dar unos y otros, pero visto lo visto, lo más sensato que he leído hoy viene de la mano de Jauregi, en El Correo en un artículo que titula como aquel famoso libro de Vladímir Ilich Uliánov, alias Lenin: ¿Qué hacer?

Aunque parezca que hay varias alternativas, realmente, solo queda un camino:

En algún momento, ojalá que Rajoy vaya al Congreso (no solo al Senado) y explique sus planes. Que diga claramente cómo piensa aplicar el artículo 155, especificando qué, cuánto y cómo. 

Pero, por favor, que al mismo tiempo ofrezca a Cataluña una vía de negociación clara y cierta de un nuevo Estatuto en el marco de una reforma constitucional. 

Que les diga a los catalanes que les ofrece no uno, sino dos referendos. El primero, junto a todos los españoles, para aceptar una nueva Constitución, y el segundo solo a ellos, simultánea o sucesivamente al primero, para que los catalanes encuentren una nueva manera de ser Cataluña y estar en España y en Europa. 

Para ganar esta batalla, hay que reconquistar a los catalanes, romper el bloque nacionalista y ganarse a la mayoría que no quiere la independencia, pero que quiere más Cataluña.

viernes, 20 de octubre de 2017

Lluis Llach se equivoca se "estacas", pierde los papeles y llama “cerdos” a los líderes de la Unión Europea

El cantautor y diputado Lluis Llach, en un pleno del Parlamento catalán, en Barcelona, en abril. Se equivoca de "estaca", se confunde de enemigo. ¡Lástima! Es evidente que los ánimos están más encendidos que nunca en Cataluña. Las horas previas a la aplicación del artículo 155 de la Constitución española han lanzado a los líderes del proceso de independencia al paroxismo. Pero que Lluis Llach, diputado autonómico y cantante de renombre, haya llegado a llamar a los líderes de la Unión Europea "cerdos", por no opinar como él, deja en evidencia que se equivoca con las "estacas" que hay que arrancar en este país.

28-Enero. Elecciones catalanas

Pues ya tenemos otra fecha que en breve se nos hará familiar. Cerrado el acuerdo entre PP y PSOE.

Parece que a Puigdemont le quedan dos opciones. Las convoca él o se las convoca la "oposición". Conociendo al personal no me atrevo a asegurar quién será.

jueves, 19 de octubre de 2017

Regular, gracias a Dios

Estando ya muy mal, cuando a Labordeta 
le preguntaban cómo estaba 
éste respondía con sorna que “regular, gracias a Dios”. 
Algo así podría decirse de la situación en Cataluña.

Rajoy pensativo: ¿Vereda o ... ?

Si el Tribunal Constitucional
ha tumbado todas las leyes en las que 
ha basado las locas ensoñaciones
y su marcha contra historia
del Sr. Puigdemont,
que nadie se pregunte 
dónde vamos a parar,
porque lo que urge 
es parar a Puigdemont.
No le duelen prendas,
tiene el papel de mártir asumido,
pero sería un error que lo consiguiera.
Tendremos que evitarlo.
Y como nos escribe
 Alcántara en Vocento
habría que meterlo en vereda,
reconducirlo al camino.
Mejor eso que meterlo en la cárcel.

Parece que a Rajoy
sólo le quedan las dos opciones.
Vereda o cárcel.
Con la primera ha fracasado.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Fuego


Difícil de explicar lo que siente cualquier persona razonable 
al ver la naturaleza arder, las personas morir, 
la vida desaparecer... de manera tan absurda.

Los pirómanos, esos seres repugnantes, los peores terroristas, 
que aniquilan la vida en todas sus formas, incluida la humana...
personas que mueren quemadas en sus vehículos, 
animales quemados vivos y bosques llenos de vida 
convertidos en cenizas, esa es vuestra obra...
la obra del mal en su máxima expresión... 

Solo les pararemos cuando los políticos,
decidan aplicarles la ley más dura posible, 
se les tiene que tratar como terroristas, lo que son.