Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

viernes, 6 de septiembre de 2013

El sueño secesionista

Lo habitual en estos tiempos es estar harto. Si dices lo contrario eres un rarito.
Tipo A. Se levanta, se mira al espejo, enciende la radio y  exclama: "La culpa es de Madrid. Hay que irse ya. Nos roba. Hasta la sangre".
Tipo B. Se levanta, se mira al espejo, enciende la radio y exclama: " Malditos nacionalistas. Siempre quieren más. Se vayan al carajo".
Tipo C. Se levanta, se mira al espejo, enciende la radio y exclama: "Joder que cansado. Siempre lo mismo. Así no hay quien viva".
Tipo D. Se levanta, no tiene espejo, pasa de la radio, de todo y de todos.
Tipo E. Se levanta y está seguro sin oir la radio de que va convencer a todos de que todo va bien.
Es una simple y breve radiografía de distintos estados de ánimo. Básica, pero no pasa nada. Se acerca la Diada y vamos a oir de todo, salvo que apaguemos la radio.