Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 4 de junio de 2016

La justicia, aunque duela, es mucho más injusta de lo que nos quieren hacer creer.

Viene del derecho romano: El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Ni a los tontos ni a los listos. Ni a princesas ni a obreros de zanjas. Ni a futbolistas ni a funcionarios. Y decir que me fiaba de mi marido o que yo firmaba lo que me decía mi papa, debería de ser considerado como intento de considerar al tribunal y al pueblo que defiende "tontos y gilipollas" lo que debería de ser también punible.

Ni la hermanísima del rey, ni el futbolista sentado esta semana en el banquillo son tontos. Hay que ser muy inteligente para jugar así al fútbol. Reirse de los que pagamos impuestos merece una pena algo más que simbólica. Eso sí, ¡qué pena y qué rabia me dan toda esa gente que acude a las puertas de los tribunales para aplaudir a estos presuntos delincuentes que van a salir con una pena ridícula!

Algo que además, supondrá un peligrosísimo precedente para futuros delincuentes.