Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 28 de junio de 2016

¿Es necesario cortar la calle principal para beber en fiestas?


¿No son suficientes los innumerables bares del municipio que, 
por cierto, pagan impuestos 
y cumplen requisitos sanitarios básicos?

¿Hay que concentrar todas las actividades en una plaza,
habiendo diferentes lugares, cercanos entre sí, 
que permitirían crear diferentes espacios lúdicos, 
para distintos públicos de diferentes edades, 
gustos, características, etc ...?

¿Por qué algunos, para divertirse, necesitan imperiosamente, 
mostrar a personas de gustos y ritmos vitales diferentes, 
que ellos se están divirtiendo muy cerquita tuyo, 
con horarios y consumos alcohólicos radicales,
que ellos saben que tú no compartes
pero necesitan 
que te enteres que ellos están allí?
¿Por qué?