Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga. Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump, que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles . Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos. No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..
domingo, 12 de junio de 2016
¿Tiene sentido en una campaña electoral del s. XXI gastar dinero en "vallas publicitarias"?
En una época donde la televisión e internet
son las herramientas básicas de cualquier organización
que quiera llegar al gran público,
mantener lo de las vallas gratuitas para los partidos