Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

viernes, 3 de junio de 2016

Bruselas es un estupendo chivo expiatorio para nuestros políticos más irresponsables

El proyecto europeo no debe malograrse: es demasiado importante, y no solo para los europeos. 
Su destino lo determinará en gran medida la evolución interna de cada país europeo, seguramente más en unos que en otros. 
En lugar de denunciar sin más a los populistas y los nacionalistas xenófobos, sería mucho más constructivo comenzar a afrontar las causas del descontento popular, tanto nacionales como europeas.