Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 3 de junio de 2016

Bruselas es un estupendo chivo expiatorio para nuestros políticos más irresponsables

El proyecto europeo no debe malograrse: es demasiado importante, y no solo para los europeos. 
Su destino lo determinará en gran medida la evolución interna de cada país europeo, seguramente más en unos que en otros. 
En lugar de denunciar sin más a los populistas y los nacionalistas xenófobos, sería mucho más constructivo comenzar a afrontar las causas del descontento popular, tanto nacionales como europeas.