¿Por qué se oculta información y no se publican con suficiente transparencia los datos relacionados con la evolución del uso del euskara?
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.

viernes, 9 de agosto de 2024

Banksy o Puigdemont,
el artista se hace presente en su ausencia,
al otro le falta talento, y sobre todo, razón.

Estar presente mediante la ausencia: esa es la gran obra de arte que Banksy ha creado a lo largo de toda una vida. En versión chusca, Puigdemont ha intentado algo parecido los últimos siete años. Nadie sabe quién es BanksyRespecto a Puigdemont no caben dudas. Apareció ayer como un suspiro y volvió a fugarse: es un hombre al que se le acabó el coraje antes que la soflama.

Banksy es el autor de los ‘banksies’ y eso es suficiente. Hay quien ha corrido a interpretarlo, pero ya se sabe que a Banksy siempre hay que admirarlo en clave simbólica- como metáfora de nuestra precariedad. Además, todo el mundo reconoce que el artista se hace presente en su ausencia; el elefante está ausente en presencia. En los últimos siete años Puigdemont también ha estado presente en nuestras vidas mediante la ausencia. 

Podía haberse parecido a Banksy pero su fugaz aparición de este jueves no fue más que una perogrullada: dijo que ha venido para recordar que está aquí. Suena a rabieta de niño enfadado que lloriquea para llamar la atención.

Le falta talento para el arte de la fuga y sobre todo le falta razón: el Parlament emanado de unas elecciones democráticas debatía la investidura de Salvador Illa como nuevo president

Su espectral aparición estaba concebida para alimentar su ego y terminó de hacer añicos su dudosa obra política. Me recordó al cuadro de Banksy “Niña con globo”. El artista lo puso a subasta en Sotheby’s hace unos años. Apenas sonó el martillo que adjudicaba la obra al mejor postor, una trituradora de papel se activó y destruyó la obra ante el público. Puigdemont sabe desde el pasado 12 de mayo cuál es la puja máxima que los catalanes ofrecen por él. Y no es suficiente. Así de simple es el final de su escapada: triturado a la vista de todos, en la papelera de la historia. Aunque a trompicones, ahora todo seguirá su curso.